¿Cómo hacerse cargo de los daños y reducir al máximo el impacto de los transportes tanto sobre la sociedad cuanto sobre el ambiente? No se han encontrado aún las soluciones. Las pistas que van apareciendo implican cambios profundos del sistema de transporte y de la sociedad. Debemos inventar prácticas, formas de vida capaces de asegurar la movilidad de las personas y de objetos sin comprometer la equidad social y el equilibrio dinámico de la naturaleza. Los daños que produce el automóvil en la ciudad son numerosos; entre ellos se puede citar los accidentes, la contaminación atmosférica que genera enfermedades respiratorias, la destrucción del espacio urbano, los daños sonoros y olfativos, y el enorme desperdicio de energía. Por ese motivo, por nuestro bienestar y con un espíritu solidario con el resto del planeta, se debe reducir la actividad del automóvil a un mínimo estricto, al principio en Paris, de esa manera los transportes de mercadería, bomberos, taxistas y otros profesionales podrán trabajar con más eficacia en calles sin embotellamiento.
*disponer de una parte inmensa –reservada ahora para la calzada (25% del territorio)- al uso y goce de los habitantes, por ejemplo como espacio verde.
*Terminar con las vías rápidas dentro de la ciudad, donde son verdaderas autopistas.
*Imaginar una nueva política de estacionamiento.
Esta medida significa muy poco costo para la sociedad, porque tanto los contribuyentes cuanto las empresas ya están financiando los transportes públicos. La gratuidad de los transportes en común, significa también disminución de costos externos de los transportes soportados por el estado. Además tenemos mucho para ganar. Se terminan las filas frente a ventanillas de vidrio, se termina la molestia de los portones de acceso. Los guardas en vez de hacerse insultar serían útiles orientando con respecto a los medios de transportes.
Baja la inseguridad en los transportes, como ocurre en Châteauroux, donde ya funciona la gratuidad. Lo más importante es que los pasajeros ya disponen de los transportes en común y eso mejora la convivencia. Cuando un servicio es realmente colectivo los pasajeros y los empleados toman ellos mismos las decisiones.
*Gratuidad de los transportes para todos y todas sin condiciones, ni de edad ni de ingresos.
*Gestión democrática de los transportes en común.
El lugar liberado para el automóvil permite también el desarrollo de infraestructuras para pistas de bicicleta, para peatones y tranvías. Se termina con la agresión publicitaria, que financia muy poco los transportes, y se acompaña con medidas más impresionantes. La reorganización del espacio público debe facilitar el acceso a las personas de edad avanzada, con movilidad reducida, con niños; el aumento de la frecuencia de las líneas, el incremento del uso de energías limpias. Se podrá poner mayor atención en el desarrollo de conexiones entre las poblaciones periféricas, y entre Paris y la periferia, ya que el estado actual es un freno para la movilidad de una gran parte de la población y de la utilización masiva de los transportes colectivos.
No se apunta a la rentabilidad sino a la satisfacción de necesidades de todas y todos con respecto al ambiente. La demanda de transportes colectivos gratuitos no es creíble sino atiende los problemas de saturación en las horas pico. Este problema no podrá ser resuelto sin una reorganización de la ciudad que permita reducir la necesidad de transporte Es necesario reordenar nuestros barrios, nuestras vidas de manera que nos sea posible ir de un lado a otro en poco tiempo y en medios limpios ( bicicleta, marcha, transportes colectivos).
CONTRA EL EFECTO INVERNADERO
GRATUIDAD DE LOS TRANSPORTES COLECTIVOS
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